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sábado, 17 de diciembre de 2011

De Diego en pro de la divulgación de la Historia de España



                                                                  www.regeneracionya.com
Hola amigos.
Era cuestión de tiempo… se han “cargado” a Enrique de Diego.
No voy a entrar en muchas consideraciones pero hay algo que quiero deciros, puesto que muchísimos de vosotros habéis conocido el Grupo a través de él.
Se podrá discrepar de la forma o el fondo de sus argumentos, pues para eso somos libres. Pero cuando se le conoce personalmente os garantizo que es uno de los nuestros.
Desde el primer día, cuando conoció nuestras actividades en pro de la divulgación de la Historia de España, me dio todo su apoyo sin pedir nada a cambio.
Más tarde, me ofreció la posibilidad de colaborar con él en su programa dedicado a nuestra Historia, cosa que hice sin dudarlo, empleando mi tiempo libre (y el no libre). El resultado, una inmensa satisfacción al encontrar un altavoz a mis inquietudes, en una emisora de radio.
Hemos compartido muchas horas en directo. Nos hemos divertido, hemos reído, hemos descubierto personajes increíbles, y nos hemos emocionado juntos, transmitiendo a los que nos escuchaban, nuestros sentimientos acerca de una realidad olvidada, como es nuestra Historia. Dudo que este espacio se vuelva a recuperar en ninguna emisora. La Historia no interesa, es cosa de la caverna.
Los motivos de su cese, imagino que serán haber abierto demasiados frentes con sus críticas valientes. Valiente es escribir un libro de crítica al islam en los tiempos que corren. Valiente es decir y escribir lo que se piensa y se siente a sabiendas que te traerá enemigos.
Creo que han sido estos enemigos, más una decisión cobarde de Intereconomia, los que le han descabalgado. Primero le vetaron en TV, después le postergaron a una cadena y horarios de segunda, y al fin… se han quitado el “grano”. Por las noticias que me llegan, uno de los últimos golpes, se lo ha podido asestar el famoso agitador profesional, que echaron de la COPE.
Se podrá estar o no de acuerdo con Enrique, pero nos encontramos ante un valiente, alguien que lleva a España en sus venas.
Seguro que encuentra la forma de devolvernos lo que la censura nos ha quitado. Yo, desde luego, me pongo a su disposición ahora más que nunca.
1212-2012. Las Navas de Tolosa, 800 años

viernes, 16 de diciembre de 2011

Por Amor a España, Nuestra Patria




                                                                      www.regeneracionya.com
Por amor a España y para salvarla, hoy es sencial que tengáis este extracto de
"Para salvar a España". de Enrique de Diego. Ed. Rambla. El mejor regalo para estas fiestas, sin duda.

Somos millones los españoles que amamos a España. Somos millones los patriotas a los que desde ese patriotismo alentamos sentimientos de fraternidad hacia el resto de compatriotas. Usted es un patriota. Usted ha aprendido ese patriotismo de su padre, como yo lo aprendí del mío. “Creo profundamente en mi país”, ha dejado escrito en su autobiografía, así como “la persona que más me ha influído ha sido mi padre”, ese buen padre, ese buen patriota, que en el decir de su buen amigo José Manuel García Margallo, no le permitirá que se arrié ninguna bandera de España. Amor a nuestra Patria, a nuestra historia común. “Necesitamos que se insista de nuevo sobre la historia común, sobre los grandes hechos que han conformado a España como país y a Europa como civilización”. Hemos sido una gran nación, Nuestros antepasados protagonizaron grandes gestas, cambiaron los mapas del mundo, descubrieron y civilizaron un continente; brillaron en las armas y en las letras. España es la nación más antigua del mundo. España es una Nación. Eso no es discutido ni discutible. Se ha hecho tantas veces, con tanta irresponsable frivolidad, en los últimos tiempos, que me siento impelido a reiterarlo.
Los patriotas amamos a España porque es un ámbito de libertad. Fuera de España, de la idea de España, de la realidad de España, reinan las tinieblas de la esclavitud, anidan los lóbregos y sombríos abismos del totalitarismo. Los patriotas españoles estamos llenos de sentimientos nobles que son de continuo vejados y ofendidos. Se ofende a los signos que los representan. La bandera nacional, la bandera de todos, la bandera de España no es, con frecuencia, respetada. Se la retira o se la oculta en instituciones del territorio nacional. Se la insulta en manifestaciones. Se producen votaciones en las que se acuerda no exhibirla. Apátridas toman plazas de España y las declaran zonas liberadas “sin banderas”. Cualquier manifestación natural de patriotismo, como es propio en los pueblos sanos y fuertes, es ridiculizada o trata de ser cercenada mediante la descalificación, el insulto y, en ocasiones, con la agresión física. A las nuevas generaciones, en las escuelas, se les silencian los héroes del pasado, se pretende que interioricen el ser españoles como un conflicto vergonzante y, en zonas de nuestro territorio, lisa y llanamente, se enseña a odiar a España y a cuanto se relacione con lo español. Decía  Alexis deTocqueville que “habría amado la libertad, creo yo, en cualquier época, pero en los tiempos en que vivimos me siento inclinado a adorarla”. Habría amado a España en cualquier época, pero en ésta la adoro cada vez con más fervor, porque hoy, aquí y ahora, España y libertad son una misma cosa, son sinónimos. El odio a España se acompaña del mismo degradante sentimiento hacia la libertad personal. Por eso el amor a España es un sentimiento racional y razonable, es el patriotismo de la libertad, el compromiso con España como sociedad abierta.
Usted es un patriota. Lo es su padre. Ejerza. No permita que se hurte el orgullo y la dignidad de ser españoles a nuestros jóvenes. No consienta que se ofenda a nuestra hermosa bandera, símbolo de nuestra unidad y nuestra condición de hombres libres, ciudadanos de una nación soberana. La bandera de España ha de ondear con respeto en todas y cada una de las instituciones de España y sobre quienes no acaten tan lógica y sencilla condición ha de caer el peso de la Ley. Las corporaciones que adopten cualquier decisión contra la bandera han de ser disueltas y puestos a disposición judicial quienes perpetren tan nefandos desafueros. Hay que establecer, hay que imponer el respeto máximo a los símbolos de España. Los representantes de España han de mostrar el mayor respeto hacia la Patria común. El patriotismo ha de ser favorecido; ha de tomar carta de naturalidad, ser una posesión pacífica, que llene de autoestima a nuestros jóvenes.
Han de ser proscritos y retirados los manuales donde se cuestione la unidad nacional o se ofenda a la Patria, presentándola como opresora o como algo extraño o invasor a alguna de las partes de España. Han de ser cerradas aquellas escuelas en las que se envenene el espíritu de nuestros jóvenes con el odio a España y difundiendo sentimientos de animadversión hacia el resto de españoles. Cerradas, sí. Para eso está la alta inspección del Estado. No pueden ser reconocidos delirantes y quiméricos derechos a la secesión o a la autodeterminación, pertenecientes a las tinieblas totalitarias. España es la luz de la libertad, los nacionalismos antiespañoles son la oscuridad del servilismo; la dignidad de la persona frente al gregarismo de la tribu.
Mire, señor Rajoy, cuando empezaba el ejercicio de mi profesión periodística, siendo jefe de la sección de Política de ABC, los tres corresponsales de Vascongadas firmaban con pseudónimo. Entendí que debía pasar mis vacaciones cerca de ellos, acompañarles en ese tiempo en su difícil realidad. Recorrí muchos rincones de esas bellísimas y entrañables tierras, cuna de España, infectadas, desde hace un siglo, de odio por espíritus mezquinos y mostrencos, sin base histórica alguna, acicateados por sus esterilizantes complejos personales. La inmediata y terrible conclusión es que España había desaparecido de partes del territorio, es que España había abandonado zonas enteras donde el vacío había sido ocupado por el terror. Quienes perpetraron esa dejación suicida a comienzos de la transición han contraído graves responsabilidades con la historia. Mantuve conversaciones dolorosas por las realidades hirientes que desvelaban: el terrorismo había asesinado a los patriotas españoles o los habían obligado a exiliarse. Habían perpetrado una terrible limpieza totalitaria. Cuando hace unos años, ETA asesinó a un empresario en Azpeitia, los medios de comunicación y toda España se escandalizaron de que ese mismo día, sus compañeros de partida de cartas siguieran con la rutina. ¡Soberana hipocresía! No haberlo hecho hubiera sido ponerse una diana, como lo es votar a cualquier partido no separatista –ni tan siquiera hay cabinas en los colegios electorales- o hacer campaña por él o exhibir la bandera nacional o mostar el más mínimo sentimiento de respeto o veneración hacia España. Porque España ha desaparecido de esas zonas y debe volver. Es un imperativo categórico del patriotismo que España vuelva a esas zonas del territorio nacional. Porque allí no hay ni Guardia Civil, ni Policía Nacional, ni Fuerzas Armadas. Han sido siendo retiradas a hurtadillas como si salieran de una nación extranjera. Una nación implica una sola Policía. Y basta ya de esas estruendosas mentiras de que el Gobierno autonómico es el Estado, porque, no pocas veces, ha sido y es el anti-Estado, la anti-España. España en nuestros corazones y en nuestras mentes; España en nuestros sentimientos y en nuestra razón. España ese nombre que nos hace vibrar y nos emociona. Y por la que ante nuestra sagrada bandera juramos derramar hasta la última gota de nuestra sangre. España, nuestra querida Patria.

Enrique de Diego

viernes, 19 de agosto de 2011

Madrid se llena de Alegria


                                                            www.regeneracionya.com

En primer lugar pediros disculpas a todos por la lenta actualización de la web.Me estoy recuperando de un pequeño accidente que me ha causado rotura de húmero derecho. Así que iré haciendo lo que pueda. Pero sabed que seguimos trabajando aunque todavía no lo veáis.

Hace unos meses los supuestos indignados llenaron Madrid de basura física y emocional. Arruinaron a los comerciantes y se saltaron toda norma de convivencia y de estado de derecho.

Pero hoy Madrid se llena de alegría.

Me he cruzado con varios grupos de los chicos de la JMJ. Esgrimen orgullosos sus banderas, Canadá, Francia, Brasil, Austria e Inglaterra. Esgrimen ganas de vivir, saludan a todo el que les dice “welcome”, unos se paran a hablar con una señora en silla de ruedas, otros ayudan a cruzar a una anciana, y todos van riendo. Los comerciantes sacan sus letreros a la calle (esos que Gallardón quiere quitar), anunciando en tres idiomas su mercancía. Sí hay ofertas para los chicos peregrinos, pero a cambio las terrazas, el metro, los bares, y muy variados comercios, están llenos.

Traen vida, y compromiso, van a dormir en albergues, se han pagado su viaje (lo mismo que deberían hacer los sindicatos y el presidente del Gobierno y tanto Concejal…). Hablo con unos brasileños que me dicen “Dios te bendiga”.

Estos jóvenes traen un discurso universal de ganas de vivir, y no ha sido poco el esfuerzo que cuentan han hecho para venir. Que vienen para recibir mensajes de cómo hacer tu vida más llevadera, de saber tener caridad, de llenar Madrid de canciones y de amor de Dios, me dicen. Y este mensaje, sí me gusta, y no están manipulados, ni muestran rabia.

¡Bienvenidos!

Carmen Klecker