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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Urdangarín pone en jaque al Rey


Desde que la Fiscalía Anticorrupción de Baleares hizo saltar la alarma de la presunta vinculación de Iñaki Urdangarín con el caso Palma Arena, así como su probable imputación por un supuesto desvío de millón y medio de euros de los cinco millones procedentes de fondos públicos adjudicados al Instituto Nóos, parece como si ciertos medios tuvieran miedo a informar sobre el yerno del Rey. O al menos, de hacerlo con la misma libertad que no hace mucho hablaron de Jaume Matas y de su imputación por doce delitos relacionados con la corrupción durante su gestión y el incremento patrimonial que el político de Palma registró en ese periodo. Es por ello que produce cierta prevención el exquisito tacto , el lenguaje críptico y la manifiesta cautela con que algunos sectores periodísticos abordan el caso Urdangarín.

El Rey en jaque
Todo comenzó cuando la Fiscalía Anticorrupción de Baleares afirmó que el duque de Palma, Iñaki Urdangarín, y su socio Diego Torres se podrían haber «apoderado» de fondos –públicos y privados- destinados al Instituto Nóos, una entidad sin ánimo de lucro presidida por ambos. A partir de este momento, la Fiscalía balear autorizó una serie de registros que se han llevado a cabo en empresas pertenecientes a un supuesto entramado que, presuntamente, se habría beneficiado de parte de estos fondos.
Al parecer, aunque la Fiscalía aun no ha citado a declarar como imputado al duque de Palma -ni parece que vaya a tomar decisión alguna sobre su situación procesal hasta que se analice la documentación intervenida en los registros-, queda de manifiesto que el señor Urdangarín ha puesto en un serio aprieto a la Corona y en jaque a su suegro, el Rey Juan Carlos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

La Monarquía no representa la Unidad de la Nación, sino que la deteriora. Por Enrique de Diego

                                       
                                                 www.regeneracionya.com
Reproducimos un extracto del libro ‘La monarquía inútil’ (Editorial Rambla), del que es autor Enrique de Diego:
Es notorio el servilismo que impera en los protocolos monárquicos, con indignas inclinaciones de cabeza, en el caso de los varones, o de genuflexa reverencia, en el de las mujeres, y con obligación de dirigirse a las personas de la familia real mediante títulos como ‘señor’, ‘majestad’ o ‘alteza’, que representan una indignidad plebeya para quienes las pronuncian y que, si bien pudieron tener sentido en los tiempos medios, resultan hoy absurdas y periclitadas. Gravemente dañosas también para quien las recibe, pues se le hace considerar lógica y natural la más abyecta adulación. Incluso sus gestos de mala educación se les soportan y ensalzan como rupturas del protocolo y tonos campechanos. Lejos de la presentación de la formación de los vástagos regios como exigente, nadie osaría suspenderles. Su paso por las academias militares no deja de ser una comedia bufa, pues desde el principio conocen que alcanzarán los más altos grados, por encima de sus compañeros, sin esfuerzo alguno. La parafernalia monárquica no pasa de broma, continuamente exaltada por la propaganda cortesana, para ocultar la evidencia de que de sus vidas se ha eliminado el mínimo esfuerzo preciso para la maduración de la personalidad. Nada hay de ejemplar en toda esa ambientación y sí mucho de objetable.
Además, y no como cuestión menor, la condición mistérica y sacral que en el pasado tuvo la monarquía, y las leyes que exigían los matrimonios en un pequeño círculo cerrado de familias reales, costumbre altamente desaconsejable desde el punto de vista genético, ha tenido efectos pavorosos. Es, en la historia, el caso paradigmático de Carlos II.
Pretencioso y falso resulta pretender que la monarquía o sus personas simbolizan la unidad del Estado o de la nación, o que confieran a ambos estabilidad. Cuanto menos se trata de bisutería intelectual y de poesía barata. La soberanía, y por ende la unidad, reside en todos y cada uno de los ciudadanos, iguales ante la Ley. Ninguna fórmula produce más inestabilidad que la monárquica. La historia está llena de guerras por meras cuestiones dinásticas. Casi todas ellas no respondían a ningún conflicto social, sino a disputas por el poder dentro de la familia reinante. En las monarquías constitucionales, el carácter antinatural del puesto, que ha de conseguir algo tan absurdo como traspasar el puesto de funcionario número uno a sus herederos, junto con el sustancial recorte de poder, hace que la monarquía sea el reino de la obviedad y de la cesión. Es la instalación en la máxima del conde de Lampedusa: que algo cambie para que todo siga igual; es decir, para que ellos sigan, disfrutando de la vida plácida y sedentaria del Presupuesto. Lo que se genera es una falsa estabilidad, en donde se empantanan los problemas hasta que estallan todos a la vez. Ese es el peor de los escenarios y es consustancial a la monarquía. Además, ésta, casi por instinto y siempre por necesidad, ha de ceder en todo, tanto en lo fundamental como en lo accesorio, con tal de que no se cuestione el sumo status de privilegio. Y ha de buscar montar la más extensa posible red clientelar y comprar el mayor número posible de voluntades, en contra de lo que aducen habitualmente los monárquicos.
Es notorio que en la Europa actual, las naciones con más enconados conflictos secesionistas –Bélgica, España e Inglaterra- están bajo monarquías. Éstas lejos de simbolizar la unidad de la nación, representan un factor de disolución. En el caso de Inglaterra, la disgregación aparece más larvada y frenada por los efectos moderadores del sistema mayoritario. Bélgica puede ser considerada una ficción, casi ingobernable. Y en España, desde la instauración de la nueva monarquía borbónica –al margen de la legitimidad dinástica y en clara usurpación, desde la coherencia interna de la institución- el separatismo no ha hecho otra cosa que tomar alas y extenderse por zonas crecientes de la geografía nacional. Sin duda, hay otros factores que coadyuvan a ese encrespamiento de las fuerzas centrífugas en los tres casos (en España, la nefasta ley electoral y el modelo esperpéntico de las autonomías), pero los monarcas son incapaces de representar freno alguno. Lejos de ello, la falsa estabilidad que escenifican desactiva los resortes morales de la sociedad. Con frecuencia, se observan gestos muy explícitos de la familia real de contubernio y francachela con los poderes separatistas, como si nada pasara, y como si tal connivencia representara algún tipo de lazo nacional.

La casa real enfangada del twitter de Enrique de Diego


                                                             www.regeneracionya.com
Corrupción real: Anticorrupción interroga al socio de Iñaki Urdangarín. No se pueden ir de rositas. Igualdad de todos ante la Ley.
Hay dos referéndums imprescindibles: monarquía o república, autonomías sí o no.
Iñaki Urdangarín no es el más corrupto de la familia Borbón.
José Castro, juez del juzgado nº 3 de Palma de Mallorca, que lleva el caso de corrupción de Urdangarín, es un hombre honrado e incorruptible.
Acusaciones contra Urdangarín: facturas falsas e infladas, valiéndose de presupuestos y servicios ficticios. Vulgar chorizo.
La Fundación Nóos era un chiringuito de tráfico de influencia que también cobró dinero de la SGAE saqueando el canon. Justicia.
Por la organización de dos jornadas rolleras, Urdangarín depredó a los contribuyentes 2,3 millones, de los se llevaron crudos 2 millones.
Cristina de Borbón está implicada: Aizoon, participada por ella y su corrupto esposo, facturó la nimiedad de 116.000 euros del saqueo.
Cayo Lara, sobre Urdangarín: "Si la ha hecho, que la pague". De acuerdo: que la pague, que no se vaya de rositas.
El mayor corrupto de la familia Borbòn, y de España, está prolijamente desvelado y retratado en mi libro 'La monarquía inútil'.
La Generalitat valenciana, con Camps, pagó 2 millones de euros a Urdangarín para 'conseguir' los Juegos Europeos. Fallido y pillado.
¡QUé vergüenza! Abc da a una columna, en par, la noticia sobre la investigación a Urdangarín. Y La Vanguardia, nada. Serviles fuera.
Es preciso recordar que Cristina Borbón e Iñaki Urdangarín cobran, y no poco, de la asignación de la casa real que pagan sus súbditos.
La principal culpable de la crisis que padecemos es la monarquía instaurada juancarlista.
Todos los funcionarios q trabajan para Zarzuela cobran de sus ministerios, el dinero del Prespuesto para casa real es todo para la familia.
No demasiado sorprendente el lacayismo de la izquierda que calla cuando se trata de la monarquía. ¿Por qué? Ultracortesanos.
Ya se da por seguro que Iñaki Urdangarin será imputado en el caso Palma Arena.
Se empieza por el yerno se termina por el suegro.
Síguelo en @dediegoafondo

sábado, 29 de octubre de 2011

Juan Carlos de Borbón envió mensajes a Mariano Rajoy sugiriendo se le diera una buena acogida al comunicado de ETA



                                                           www.regeneracionya.com
La cuestión del terrorismo es asunto que interesa y preocupa en La Zarzuela, y concretamente al rey don Juan Carlos, que siempre lo ha seguido con mucha atención. De ahí que el comunicado de ETA anunciando el final definitivo de la violencia motivara alguna gestión muy precisa ante el presidente del PP. 


Según ha sabido El Confidencial Digital, después de conocerse el mensaje de la banda terrorista, desde el Palacio de La Zarzuela se comunicó con la sede nacional del Partido Popular para enviar un mensaje, bien concreto, para Mariano Rajoy.


El contenido del mensaje planteaba al líder del Partido Popular que fuera “positivo” ante la noticia dada a conocer por ETA.


Incluso se concretó un poco más: se le pidió que “colaborara” para que la acogida política de ese cambio de tercio fuera favorable.


De hecho, Mariano Rajoy dio instrucciones a sus principales figuras y portavoces, y al conjunto del partido, para lanzar un mensaje unitario a ese respecto.


Igualmente, desde La Zarzuela se mantuvieron contactos con algunos medios informativos, sobre todo periódicos, entre ellos el diario ABC, en el mismo sentido de facilitar una acogida lo más positiva posible al anuncio de los terroristas de ETA de abandono definitivo de la lucha armada.


Una declaración preparada con tiempo
Fuentes del PP consultadas por El Confidencial Digital explican cómo se desarrolló en la sede nacional la tarde del jueves, 20 de octubre, en que ETA leyó su comunicado:
-- Zapatero había avisado con anterioridad a Mariano Rajoy de que iba a haber un importante comunicado de ETA.
-- Rajoy encargó que se empezara a preparar un texto con una declaración al respecto.
-- En cuanto se produjo el mensaje de la banda terrorista, se valoró que no había nada nuevo.
-- Rajoy contactó, sobre todo telefónicamente, con su gente de confianza, es decir María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría, Federico Trillo, además de Antonio Basagoiti y algún otro miembro de la dirección.
-- De esas conversaciones salió el texto final de la declaración del PP sobre el comunicado de ETA, redactado en su integridad en la sede de Génova.

Las citadas fuentes, que reconocen que el rey y Mariano Rajoy hablan por teléfono con alguna frecuencia, desconocen en concreto la existencia de una conversación a propósito del anuncio de ETA.

martes, 18 de octubre de 2011

Tal vez veamos al yerno del Rey sentado en el banquillo de los acusados


La fiscalía general y la fiscalía anticorrupción del Estado deberían dar el visto bueno al encausamiento del Duque de Palma, que pese a formar parte de la Familia Real, gracias a su matrimonio con la Infanta Cristina de Borbón, no goza de ningún tipo de fuero ni exención a la ley.
El duque de Palma, Iñaki Urdangarín, está siendo investigado por la fiscalía anticorrupción de las Islas Baleares, y podría ser imputado por una desviación del caso Palma Arena.
Según informa el Diario de Mallorca, Urdangarín podría estar inmerso en un presunto desvío de fondos públicos, con ocasión de dos foros de Turismo y Deportes financiados por el Govern balear.
El Instituto Nóos, organizador de dichos foros, es objeto de investigación en el mencionado caso Palma Arena para el esclarecimiento de un posible desvío de fondos en los años 2005 y 2006, en el que podría estar implicado Urdangarín.