miércoles, 14 de diciembre de 2011

No es un Adiós, es un hasta pronto


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Ayer, los micrófonos de Radio Inter a las 20:00 parecieron estar de luto. Ayer, un periodista de raza, una eminencia dentro de nuestra sagrada profesión, fue vilmente separado de las ondas por el simple hecho de decir la verdad, duela a quien duela. Pero en este pequeño texto, no quiero entrar a valorar la valía de Enrique de Diego como periodista, porque no hace falta volver a decir que es un grande dentro del Periodismo. Voy a hablaros de mi experiencia junto a este gran hombre y mejor amigo.
Conocí a Enrique de Diego viendo una tertulia en televisión, desde el primer momento me pareció una persona con arrojo, con fuerza y con las ideas bien claras. Capaz de dar una explicación que cualquiera entendiera. Me llamó poderosamente la atención la claridad de sus palabras, y me dije a mi mismo “así de bueno quiero ser yo”. Comencé a buscar cosas sobre él: su larga trayectoria, sus libros y sus innumerables artículos me dejaron bastante claro que estaba ante un grandísimo periodista. A través de Twitter le dejé un mensaje privado, hablándole de mi situación dentro de la Universidad, de cómo nos aleccionaban y mentían en muchísimas cosas, e indicándole mi admiración hacia él. Era consciente de que sería casi imposible que contestara, nadie lo hacía, ¿por qué habría de hacerlo él?
Después de un par de días encendí el Twitter, y se me puso cara de un niño en la Noche de Reyes. Me había contestado. Y no cualquier cosa, me recomendó un par de libros y me dijo que si quería conocerle en persona. No puedo describir lo que sentí en ese momento. Un periodista de la talla de Enrique de Diego se iba a molestar en recibirme.
Llegué a Radio Inter con unos nervios incontrolables, la verdad es que no sabía ni como saludarle. Cuando entré estaba en la puerta, esperándome, y por supuesto, los nervios fueron en aumento. Pero al instante me sentí mucho más tranquilo, la calidez con la que trata Enrique a las personas, su cercanía y su sentido del humor, hacen que se te pasen los nervios y te sientas uno más dentro de la redacción.
Enrique de Diego ha sido el único periodista que conozco que no ha mirado hacia otro lado cuando un joven ha llamado a su puerta. No solamente me atendió, si no que me abrió las puertas de su “casa”, su estudio de radio. No es que sea raro encontrar un periodista hoy en día que haga eso, si no que es casi imposible. Conozco a Enrique lo suficiente como para saber que es una persona valiente y capaz, una persona a la que no le da miedo mirar hacia abajo y ayudar a las nuevas generaciones de periodistas. Es el único que se preocupa por nosotros, nos atiende y nos explica la realidad.
Tengo que decir también, que gracias a Enrique, he podido publicar mis primeros artículos en prensa digital. Eso como bien sabemos todos los que estudiamos periodismo, o estamos iniciándonos en él, es imprescindible para poder sacar adelante una carrera periodística buena, escribir cuanto antes y en buenas plataformas, como son las que Enrique me ha brindado.
En definitiva, Enrique es un patriota que ha luchado por todos nosotros día si y día también desde su estudio de radio. Es un periodista de raza capaz, inteligente y con una capacidad de trabajo envidiable. Y lo más importante de todo, es un amigo que está siendo víctima de una injusticia colosal.
Gracias Enrique.

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